En Agosto del 2002, el equipo de juicios de la firma, conducido por su socio fundador José Rojas, realizó una defensa exitosa ante un panel de tres-miembros de la American Arbitration Association (Asociación Americana de Arbitraje), un juicio de dos semanas de duración, iniciado por una empresa de accidentes automovilísticos en contra de sus auditores, por el que se procuraban daños y perjuicios por $13 millones. El asunto concluyó con fallo a favor de la defensa. El equipo tuvo éxito no solamente en confirmar este fallo en la corte de circuito, sino también en el cobro, según los términos del acuerdo de contratación del contador, de la mayor parte de los honorarios del abogado defensor que habían sido abonados por el carrier.
En Julio del 2003, José Rojas fue uno de los tres abogados de juicio conductores, que representaban a una empresa de cuidado de la salud gerenciada públicamente, en un complejo juicio por Jurado que duró tres semanas, en una corte federal en el Distrito Sur de la Florida. El caso involucraba temas de ilegalidad del Acuerdo de Servicios Gerenciados, y un incumplimiento alegado de tal acuerdo, como así también demandas contrapuestas por sumas adeudadas bajo este acuerdo. Al cabo de un juicio que duró tres semanas y que destacó la exhibición computerizada de pruebas y extensos testimonios, el jurado no pudo alcanzar un veredicto, y eventualmente las partes pudieron acordar un arreglo mutualmente aceptable.
En Octubre del 2003, el equipo de juicios conducido por José Rojas y Juan García, realizó una defensa exitosa de un auditor CPA local, en un juicio de dos semanas involucrando la quiebra de una compañía que cotizaba en bolsa. No sólo tuvo éxito la Firma en obtener un veredicto completo favorable a la defensa, relacionado con las demandas de mala praxis por $15 millones que afirmaban que el auditor supuestamente carecía de independencia, y que supuestamente brindó consejos comerciales errados al accionista principal de la compañía en quiebra, sino que pudo obtener un porcentaje significativo de los honorarios adeudados por el principal accionista de la empresa al auditor, como garante, y además obtuvo un fallo favorable cubriendo parte de los honorarios y costas de los abogados, incurridos por el auditor al defender su caso, como resultado del rechazo de la otra parte a nuestra oferta de juicio presentada casi al comienzo del caso.
En el 2004, el equipo de defensa conducido por sus socios José Rojas y Gail Sosby, defendió exitosamente a un abogado del Sur de la Florida, acusado de haber supuestamente mal-clasificado una obligación de un acuerdo de divorcio, para permitir que pueda argumentarse su rotulación como acuerdo de propiedad en lugar de pago de alimentos que no podrían ser descargables en una quiebra. (El ex esposo de su cliente había pedido la protección por quiebra). Luego de varias deposiciones y mociones en el caso, el abogado fue despedido del pleito sin tener que abonar nada en concepto de acuerdo.
En el 2004, el equipo de litigios de la firma, conducido por su socio Fundador, José Rojas, obtuvo un fallo sumario que apoyaba el derecho de un Registro de Nombres de Dominio de Internet, a aplicar sus reglas con relación al período de registración denominado "Sunrise", en el que los propietarios de marcas registradas reconocidas internacionalmente, podían registrar sus marcas en nombres de dominio, antes que se abra este registro al público en general. La decisión fue una de las primeras relacionadas con esta temática.
A mediados del 2004, José Rojas tuvo éxito en concretar un acuerdo por un pequeño porcentaje de la demanda de ocho dígitos presentada por una compañía de inversión en tecnología, que no tuvo éxito en su intento de cotizar en bolsa. El asunto se presentó como un pleito federal involucrando tanto a la empresa legal de la empresa, como a sus contadores. La demanda involucraba una registración fallida de acciones con el SEC, y temas complejos de valoración de inversiones, y responsabilidad legal de consejo bajo el Investment Company Act (Acta de Inversión Empresarial) de 1940.
A comienzos del 2005, el equipo de Juicios y Apelaciones, incluyendo a José Rojas y a Gail Sosby, obtuvo una decisión de la Corte de Apelaciones afirmando el Fallo de la Corte de Juicio, que permitía que el Registro de Internet aplicara sus propias reglas. Una Moción de Replanteo aún está pendiente.